Mayo ha sido, en efecto, florido en música y hermoso en resultados. Aunque el canto a capella es nuestro signo de distinción, cantar con una orquesta sinfónica de vez en cuando es como hacer una escapada vacacional a ver el cambio de hoja otoñal en la Selva de Irati o el florecimiento de los cerezos en El Jerte. Placeres indescriptibles que no por repetirse anualmente dejan de ser fascinantes.

Pero El León de Oro no ha tenido que moverse de Asturias, también Paraíso Natural, para escaparse a ver caer las hojas de la vida con un réquiem de Brahms y florecer la alegría con el himno de la novena de Beethoven.

Las críticas a ambos conciertos, en los que El León de Oro se ha visto acompañado de la orquesta Oviedo Filarmonía, dirigida por Lucas Macías, con unas excelentes interpretaciones por parte de nuestro coro de estas dos grandes obras sinfónico-corales, han sido magníficas desde todas las plumas con peso en la música clásica de este país. 

Y si mayo ya parecía estar lo suficientemente florido y hermoso y llegando a su fin, viene nuestro director y fundador, Marco Antonio García de Paz, y nos sorprende con su flamante nombramiento como director del coro RTVE, con el que comenzará a trabajar en septiembre.

Junio, amigo, creo que vamos a darte vacaciones porque Mayo ya te ha dejado sembrado el terreno para un verano plagado de conciertos. A Marco lo tenemos “descansando” en la Residencia de Estudiantes de Madrid, acompañado del espíritu de quienes disfrutaron de ese refugio en medio de la vorágine de la capital: Einstein, Lorca, nuestro Severo Ochoa, Falla, Ravel, Mehta, Pollini, Maazel y un largo y exquisito etcétera.

Lorca en la Residencia de Estudiantes de Madrid